UNA ESCENA SEMEJANTE

La escena que queda clavada en la retina del cinéfilo. Hay escenas que en la vida se parecen. Recuerdo que anclado en el pasado, nos evoca aquel mítico pasaje de la historia en cuestión. Una película, un largo, pero largo, largometraje se asemeja a esta escena…
Una mujer sentada frente a un viejo aparato de radio y entre las manos unos trapos en los que hincar la aguja enhebrada para disimular.
Una visita inesperada que indaga dónde puede estar el jefe de la casa. Sola frente a sus respuestas, pierde los nervios, se lleva la mano al pecho y cierra su puño atrapando parte de su blusa. Sus palabras tiemblan, no acierta a pronunciar palabra, se desatan en ella sentimientos de culpabilidad. Él no quería acudir, pero tenía que ser así, en esas reuniones clandestinas no permiten la presencia de una mujer.
Irrumpe en escena el sufrido caballero que acompañado de dos camaradas lo sujetan para que no de con sus huesos en el suelo. La embriaguez es lo que tiene, ríen los compañeros pasando por delante de los policías y de la asombrada mujer del embriagado, nunca le ha gustado beber.
Sentado en la mesa posa su codo en ella aguantando su cabeza mientras sonríe. Despidiendo a los agentes que ante la falta de pruebas deben irse de allí, esperando volver otro día para pillar al anónimo militante de un partido político ilegal.
El semblante relajado vuelve al rostro de aquella mujer, que pasó de la palidez extrema a la enrojecida piel por miedo a que descubriesen a su esposo. Líder de su casa y protector familiar, que por los suyos aceptaría acudir al centro donde militaban, siendo combatiente a la fuerza de una guerra en un partido con el que no comulgaba.
Cerró la puerta, tras de ella la pasma desaparecía, suspiro hondo y tranquilidad extrema, la llevan hasta su marido. Abrazar su cabeza y caer esta de nuevo en la mesa fue todo una. Lo llamó desesperada, lo zarandeó sin éxito, qué le había ocurrido, se preguntaba. Sus manos ensangrentadas delatan violencia, no se mueve, no respira.
Los gritos se escuchaban de lejos, un ajuste de cuentas lo devolvió a casa, no había consuelo para ella, la que lo mandó a una muerte segura, sin olvidar que de no haber sido mujer, la simpatizante asesinada hubiese sido ella.
©Adelina GN

INSTANTE DEL SOÑADOR

Lee Poesía en Órbita y a su Colectivo ✍️

POESÍA EN ÓRBITA

Estás, es tu instante, no es cualquier sitio. La noche, la oscuridad envuelve tu esperanza, su manto te envuelve.
Es la noche, el instante del soñador.
Allí tus sueños cobran vida. Enloquecen tus ideas. Asimilas alegrías y penas de un día que caduca, dándole prioridad a la noche, a tu amiga, tu aliada.
Creas con necesidad, tus palabras se decidieron, por necesidad formas montañas con ellas. No creas que por egoísmo, creo que es el destino.
La oscuridad las abraza, forman una amalgama con tus ilusiones, un conjunto de bellas y conscientes conspiraciones que deseas sean una realidad.
Mueres si tus sueños te abandonan, engendras cientos de ellos y los alumbras con tu pluma.
El instante del soñador, aquel que no nace, que se forma con la ilusión que adherida a tus sentimientos, formará ese escrito delirante.
Ese legado escrito que no podrás heredar, ni donar, anhelar y realizar depende…

Ver la entrada original 40 palabras más

LA FLOR


De aquella montaña de juguetes, se decidió por rescatar la flor solitaria de la cima. Era más fácil escoger los cercanos, incluso vestía de aviador, le hubiese sido más cómodo optar por el avión ya que en el bosque donde vivía, había una pista de aterrizaje para jugar. Pero no fue así, el niño concienciado por las charlas de su papá que era el forestal. Se decidió por la flor, seguramente recordaba las advertencias para proteger la naturaleza. Se concienció para salvar su hábitat, el lugar de todos, en el que ojalá nuestra conciencia de adultos, nos permita dejar florecer.
Adelina GN

TROVA DE AMOR

POESÍA EN ÓRBITA

En una mañana soleada y viendo a su amada asomada al balcón, preguntaría el trovador a quién leer tenía la trova que un día, él escribió por amor.
¿Sabéis cantar poesía?
Vos sabéis de trova más que un servidor, contestó el plebeyo entonando su voz, pues el escrito sale del interior de vuestro corazón, trovador.

No seré yo quien pueda cantar, tengo en la garganta todo un sentimiento de amor, es así que no podré ni hacerla sonar, ni una sola vez.
Luchar para que así no sea, hacer valer vuestra voz, pues sos vos el indicado, sos vos el enamorado, vos sos el trovador.
Y así fue como aquel día soleado y por amor, él cantaría a la bella dama asomada al mirador, haciendo sonar su enamorada voz con aquella canción, la que también por amor un día, como trova escribió, el enamorado, el trovador.

Adelina GN
Participé con…

Ver la entrada original 14 palabras más

EL CUADRO

La noticia había saltado a las primeras páginas de los periódicos, las televisiones se hacían eco de la extraña noticia. En todas las cadenas de radio no se hablaba de otra cosa.
Como experto en arte esa mañana había quedado con mi amigo para visitar el museo. Haríamos las investigaciones oportunas para darle una pronta solución al caso. Las personas estaban asustadas, las desapariciones iban en aumento y era demasiada casualidad que fuese siempre después de una visita cultural.
De ese dato nos habíamos percatado Toni y yo, después de muchas indagaciones. Sobre todo… No podíamos profundizar, cada palabra nuestra podría usarse en nuestra contra. El gobierno nos tenía controlados, a él sobre todo un ufólogo con tanta documentación que acreditaba que existían, no debía hablar a sus anchas y descubrir ciertos datos de su secreto mejor guardado.
Su voz parecía preocupada, y él no era así, me había llamado desde la sala del museo, me pidió que llevase mi mejor máquina fotográfica. Casi ni lo escuchaba, mientras me decía la ropa que llevaba. No correspondió a mi broma, cuando al decirme que llevaba una camisa a cuadros, yo le contesté que para eso iba a un museo.
Ahora el preocupado era yo, cabizbajo le devolví la llamada, cualquier pretexto serviría para tranquilizarme si escuchaba su voz. Pero no fue así, un total de tres llamadas perdidas quedaron registradas, una de ellas hasta con un corto mensaje de voz…
“Colega, voy a buscarte amigo”
Con mi ciclomotor me ponía en peligro atajando a gran velocidad por las callejuelas, intenté llegar lo antes posible, pero fue imposible, no encontré a Toni, mi amigo no aparecía.
Paseé por el museo, subí y bajé reiteradas veces sus escaleras, recorrí aquellas diáfanas salas y en una de mis ojeadas a las salas del recinto, lo vi. Un teléfono móvil asomaba en una esquina de aquel poyete con catálogos de las obras expuestas.
La esperanza es lo último que se pierde, o eso es lo que dice el refrán, pero al verlo parpadear comprendí que mi última llamada, de ser el aparato de mi amigo, no la había escuchado. Y así por desgracia era, pero no fue lo único que me lo hacía pensar, un gran cuadro recreando una abducción de varias personas que me dejó con la boca abierta.
Por momentos mis ojos se humedecieron viendo de los primeros a aquel que llevaba una camisa a cuadros. Ahora comprendía el porqué de su voz triste, él sabía dónde iba, me espero en su punto de partida. Mientras me pedía que inmortalizarse el momento dejando de oír mi advertencia.
Y que no sé cómo, pero se escuchaba de nuevo…
“Colega, voy a buscarte amigo”

Adelina GN

ERA ELLA

POESÍA EN ÓRBITA

16ad92853f219525ca90619255a60f12o

Por primera vez, allí me encontraba, de pie delante de la casa donde ocurrió todo. De fondo el paisaje de la sierra, un monte lleno de árboles que en pleno invierno sus ramas se quiebran al cubrirse de nieve.
Habían pasado los meses y volvía de nuevo solo, todavía me dolían los sentimientos al pensar en ella, después de aquel día sabría que siempre estaría conmigo.
Lo que os relataré a continuación, fue para mí la prueba que acreditaba tantas historias leídas al respecto y que en su día me las creí por entretenimiento.
El día en cuestión…
Neri era “mi chica”, así la llamaba siempre cariñosamente, una preciosa muñeca de esbelta figura, melena negra y sensual sonrisa. Pero aunque así no hubiese sido, mi chica, por dentro era mucho más hermosa y con una bondad que te envolvía de paz debido a sus actos.
Allí celebraría mis triunfos en…

Ver la entrada original 648 palabras más