MIL IDEAS

https://lidiacastronavas.wordpress.com/2020/02/01/escribir-jugando-febrero-2/

MIL IDEAS
Prendían en su mente miles de ideas, igual que al encender una cerilla, rápida y veloz, la llama de la imaginación ardía en ella.
Su mente llegó a visualizar como el árbol mental crecía y crecía, dando a su creatividad para escribir toda aquella sabiduría.
Tomó la pluma entre sus manos, correctamente sus dedos sujetaban aquel instrumento para engendrar las historias…
Todo estaba listo, la imagen de la concepción de sus pensamientos, aquello que crecía y quería que se leyese…
Y entonces comenzó a escribir: No guardo muchos recuerdos de aquel año, nací en 1827…
Cuando se inventó la cerilla.

Adelina GN

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FUENTE DE CALOR

https://lidiacastronavas.wordpress.com/2019/11/01/escribir-jugando-noviembre-2/

Un gélido escenario era aquella calle que a la mayoría le servía de hogar.
Los edificios dañados por la guerra química se iban asolando poco a poco.
Mientras, los efectos a consecuencia de la falta de cultura seguían cargándose a la humanidad, alimentando la agonía y la muerte del saber…
¿Cómo? Quemando montañas de libros para calentarse.
Un rayo de esperanza apareció en aquel suspiro, cuando Alex despertó viendo que todo había sido un sueño.
Salió corriendo apartando con rapidez la lona que cubría aquella antigua máquina de juegos…
Sonrió, estaba a salvo su amigo el libro y su lectura.

Adelina GN

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LA DIOSA DE LA CREACIÓN

https://lidiacastronavas.wordpress.com/2019/09/01/escribir-jugando-agosto-2/

LA DIOSA DE LA CREACIÓN

Perfecta, impecable, una creación idéntica a ella que contemplaba orgullosa. Otro de sus éxitos que incrementaría en su carrera riquezas y prestigio.
Así era el rostro que Izanami, cirujana de estética facial, había logrado en su amiga y en aquel experimento que ocultó al mundo.
La luna reflejaba su luz sobre el agua estancada en la fuente del jardín de la mansión. Los invitados abandonaban entonces la fiesta y todo quedaba en calma.
Era el momento de que su doble disfrutase de libertad, abriendo la puerta del zulo donde la tenía, sacó de allí a la creadora de ella misma.

Adelina GN

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EN MISA Y REPICANDO

Reto  https://lidiacastronavas.wordpress.com/2019/03/01/escribir-jugando-marzo/

Los años habían pasado, la escena, un calco de lo que su madre le contó.
Trabajarás en lo que te propongas, pero no deberás protestar.
Aunque tu boca se muestre como cosida, negociarás.
Deberás ser buena en lo que hagas, siempre de un modo u otro ha sido así.
Aquel día se entraba en el equinoccio de primavera, María miró al sol y supo enseguida que hora era. Recogió sus herramientas del campo y las guardó.
Dos horas después y coincidiendo con un acto benéfico daba un magistral concierto de lira.
Siempre había sido así, era una mujer polifacética.

Adelina GN

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LA FLOR


De aquella montaña de juguetes, se decidió por rescatar la flor solitaria de la cima. Era más fácil escoger los cercanos, incluso vestía de aviador, le hubiese sido más cómodo optar por el avión ya que en el bosque donde vivía, había una pista de aterrizaje para jugar. Pero no fue así, el niño concienciado por las charlas de su papá que era el forestal. Se decidió por la flor, seguramente recordaba las advertencias para proteger la naturaleza. Se concienció para salvar su hábitat, el lugar de todos, en el que ojalá nuestra conciencia de adultos, nos permita dejar florecer.
Adelina GN

JUEGO DE MESA

Revisando las fotografías que con el móvil hicieron esa Nochevieja, ella y su amiga reían.

El alcohol que habían ingerido hizo a las mujeres olvidar sus penas. Viendo como a su vez sus parejas consumían.
Todo fue bien hasta que se quedaron solos.
Entonces cuando aquel marido al que tenía que obedecer le pidió jugar en la mesa, ella aceptó, regresando con la caja de los “Juegos Reunidos”
Jamás creyó que aquella broma le costaría otra gran paliza.

Pero esta vez había ganado ella, con aquella botella que encontró a mano en una de las caídas, le hizo jaque mate.

Adelina GN

https://lidiacastronavas.wordpress.com/2019/01/01/escribir-jugando-enero

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TODA UNA VIDA

Todo había cambiado, menos su amor por él. Era cierto que todo parecía estar como el día en el que se marchó. Toda una vida había pasado, lo dejó por algo mejor, decían que la ciudad no era el pueblo. Esta le ofreció a Irene lo que el joven encargado del observatorio, no le hubiese podido dar nunca. Pero ahora todo había cambiado, todo menos aquel reflejo en su taza de café. La luna y las estrellas, un hermoso firmamento que le recordaba a su amor. Cogió entonces la linterna y salió en busca del hombre que nunca debió dejar.

Adelina GN

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