AUSENCIAS

Siempre me había gustado pasear por el bosque.
Desde muy pequeña me atraparon sus leyendas, aquellas que contaban los ancianos del pueblo, creando una prohibición para que tuviésemos temor a adentrarnos en sus caminos.
Encontraba en aquel lugar mucha magia, sus llanuras, sus árboles cómo personas herguidas con sus ramas altas, que similar a las extremidades del ser humano se alzan.
Sus colores verdes y marrones con esa claridad fosca erizaba la piel, cuando con miedo por allí se caminaba.

Ya de mayor seguía con mi afición al senderismo por aquellos lares mágicos y de ensueño.
Esa tarde descubriría un secreto guardado fielmente, por los lugareños.
Estaba cansada y había oscurecido, me senté en uno de aquellos árboles centenarios.
La hojarasca se pegaba a mí cómo si tuviese imán y recostando mi espalda al tronco escuché unas voces que murmuraban.
Por momentos vino a mi mente aquella trágica historia que escuché contar a mis abuelos.
Los dos coincidían en que los cuatro vecinos del pueblo habían desaparecido.
En tiempos de guerra era posible tachar a los jovenes de desertores. Aunque un gran mutismo estaba siempre entorno a esa tertulia entre los ancianos.
Paseaba por allí a menudo y nunca había visto aquel lugar tan misterioso.
No sé el motivo, pero aquel día alguien me siguió, cuando me levanté para rodear el árbol, pusieron en mi hombro una mano, diciendome muy bajo que no me asustase.
Juntos nos acercamos por un lado y cuál fue, en principio mi asombro, al ver a los cuatro andrajosos, allí apoyados en sus bastones.
Quien no se inmutó fue el investigador que llevaba mucho tiempo sospechando que aquellos jovenes no habían desaparecido.
Y gracias a mí y a mi descanso improvisado había dejado resuelta la leyenda.
Encontrando la morada de los desertores, durante muchos años, en el árbol hueco del bosque que a mí me parecía tan mágico y la verdad que no era para menos.

©Adelina GN

Destacado

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LE PEDÍ QUE ME ABRAZASE/Erótico

Ejercito mis dedos entumecidos por el frío. Estoy a un instante de recordar aquel momento en Venecia. Aquel lugar que puso cimientos a mi amor. Aquella experiencia que jamás olvidaré.
Por tal motivo lo escribo, no quiero olvidar, quisiera siempre recordar. Pero será difícil, mi enfermedad avanza y llegará ese fatídico día en el que mi masa gris enferma no me lo permita. Ahora que aún siento lo quiero volver a vivir, dicen, que quedan esos momentos en los que te has recreado y has sido feliz.
Y quiero que sea aquel en el que le pedí que me abrazase…

El panorama era magistral, no la vista, desde el motel al que me llevó Piero después de la fiesta. Un joven italiano que no podía ser más alto. Toda aquella agua misteriosa que bebimos nos perjudicó y mucho. Despertamos sin saber ni quienes éramos, pero, eso sí, satisfechos y con amplias sonrisas. No había duda de que la cosa fue bien, pero sin recuerdos.
Decidiendo así volver a iniciar aquella tertulia amorosa que había concluido unas horas antes y al parecer con éxito. Comprobaríamos si tal y cómo iban reaccionando nuestros cuerpos a las caricias había concluido bien.

-No, por ahí no, le dije. No sé si anoche pudiste, le pregunté. Me levantó por la cintura y muy caballeroso me dio la vuelta y me dijo; que él tampoco se acordaba, dejando aquel intento de sexo anal nulo.
Acto seguido sus dedos se enredaban en mi pelo, en la postura más tradicional me amaba. Su dorso aplastaba mis pechos, obligándome a respirar con fatiga, pues su peso me impedía hacerlo. Mis manos recorrían su espalda, anclándose en sus nalgas, sin desear que me dejase de amar, clavaba mis uñas en sus glúteos.
No era mi intención, pero le hice daño, apartándose algo molesto. Pero lo que creí yo, pasó a un segundo plano…
¿Quieres guerra? Me decía sonriendo, e indicándome que optásemos por adoptar la postura del sesenta y nueve. Aquella me gustaba más y de hecho me gusta. Esa tampoco me gustaría que se me olvidase, la recordamos a menudo.
Fue una noche inolvidable, quiero que quede siempre en mi mente y que jamás se me olvide el momento aquel en el que por primera vez deje de ser virgen por detrás.
Después de aquellos juegos que por su parte ya estaban premeditados, estaba completamente lubricada. Excitada al máximo, volvió a ponerme de rodillas, abarcando con sus manos, él entonces mis nalgas y despacio, muy despacio me penetró. Notando cómo para él la experiencia estaba siendo también grata, ya que su miembro cada vez estaba más duro.
Podía escuchar mis propios gemidos de dolor, convertidos por su delicadeza al moverse en suspiros placenteros. Mi piel sudaba y se estremecía a cada sacudida de su cuerpo sobre el mío…
La verdad que no lo olvidaré, han pasado ya varios años y quiero que quede grabado en mi cerebro aquel instante, sobre todo cuando al terminar quedamos tendidos en la cama y le pedí que me abrazase.

Así terminaba aquel relato que Piero leía a Irene. Cada día después de amarla en aquella postura que entonces ella permitió por amor. Él acataba ordenes y ahora después de su olvido, ella quería recordar y pedirle cada vez al terminar, que la abrazase.

©Adelina GN

Escrito al amanecer… No intentes…

No intentes que amanezca más temprano, ni que anochezca a tu antojo. El día, caprichoso tiempo de tu vida, deshará cualquier precariedad en ella y sabio será al mostrar para ti sus alegrías.

©Adelina GN

Entrada especial: Adelina GN

Nunca es tarde para agradecer 😘

Ana Centellas

ENTRADA ESPECIAL ADELINA GN

¡Hola a todos! Nuestra querida compañera y amiga Adelina, del blog aniledablog, lleva ya una buena temporada sin compartir sus bellas letras con nosotros debido a problemas de comunicaciones en el lugar donde vive. Esperamos tenerla de vuelta con nosotros dentro de poco y poder volver a contar de nuevo con su maravilloso programa de radio, Radio Unidos por la Música – Valencia.

De momento, me ha pedido que comparta con vosotros estas preciosas letras, escritas para su amado compañero:

Delirante, paciente,

igual al sentido que se hace presente

solo con decir tu nombre…

Aprieto mis labios

para que un susurro

no se escape de mi boca…

convirtiendo así mi respirar

en un dulce gemido

que siempre por amor descubre

todos mis sentimientos,

al decir tu nombre…

Francisco.

Adelina GN

Preciosa poesía y más bellos aún los sentimientos que encierran estos delicados versos. Adelina, amiga, estamos deseando que vuelvas…

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LIBRO SOLIDARIO Universo de Esperanza “Lucha por la Vida”

Como todos los escritores que han colaborado en el libro solidario esta es mi participación. Un relato basado en las enfermedades raras en los niños. Y lo centré en la figura de mi hermano. Qué cómo dice su título fue o no fue una enfermedad rara. Espero que si adquieres la obra te gusten todos incluido el mío. Y por favor comparte el grupo, es primordial divulgar Universo de Esperanza “Lucha por la Vida”
Gracias

Adelina GN

https://m.facebook.com/groups/331863777590008

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Chang y Eng Bunker “Siameses”

Chang y Eng Bunker fueron los primeros hermanos siameses famosos, y desde ellos se adoptó el término “Siameses” del gentilicio de Siam. Así lo explicaron en el programa “Pasa palabra” para aclarar el termino hermanos siameses.
Surgiendo una curiosidad en mí que terminé sumergiéndome en Internet, para buscar datos y crear esta corta entrada, para todo lo que se cuenta sobre ellos. Su historia la han inmortalizado en canción, película y libro.
Nacieron en Siam, en la actual Tailandia. Fueron concebidos en un hogar humilde el 11 de mayo de 1811, Nacen con una peculiaridad: están unidos por la masa muscular que los tiene soldados por el tejido del abdomen y compartiendo el sistema circulatorio.
Conocen a las hermanas, Yates. Empiezan una relación y se casan. Eng con Sallie, teniendo 11 hijos y, Chang con Adelaida, con otros 10.
Los excesos con el alcohol de Chang le llevaron a sufrir una hemorragia cerebral, una aneurisma que podríamos preguntarnos porqué su hermano Eng no sufrió aquella misma afección. Le sobrevivió 3 horas más, según la autopsia murió de miedo, otros dicen que se negó a ser separado de su hermano. En todo caso fuese lo que fuese, los hermanos nacieron pegados y fueron de aquel modo enterrados. El gran ataúd de metal para los cuerpos, fue construido por un hojalatero y los enterraron en una fosa doble. Una lápida común los guarda, en la iglesia de White Plains.

Adelina GN

chang-and-eng

EXPUESTA AL MIEDO

Nunca Erica pudo llegar a imaginar que aquella noche la pasaría muriéndose de miedo por culpa de aquella tormenta, que tuvieron que soportar en medio del bosque.

Había un sol allí en lo alto maravilloso.
Las prendas de ropa comenzaban a sobrar, pese al pronóstico del tiempo, María y su prometido salieron sin pensarlo a caminar por el bosque.
Aquella comarca tenía fama de ser magnífica para el paseo campestre.
Todo resultaba tan romántico que Sebas no sabía como actuar cada vez que María lo abrazaba y besaba pidiéndole al pronunciarse de aquel modo, que fuese allí mismo donde le hiciese el amor.
¡Amor no debemos! Nos pueden ver.
¡Qué! ¡Narices! Aquí y punto.
Pero no, por mucho que ella insistía, su negatividad no cesaba.
Antes tenía que decirle lo que había tardado tanto tiempo en desvelar.
Era gay, no había estado con ningún otro hombre, pero lo sabía y había abierto los los ojos, desde que convivía con María.
Después de su confesión, que coincidió con el primer trueno de la temida tormenta, María quedó paralizada, sufriendo un inevitable cuadro de ansiedad que deslucia cualquier aspecto romántico del momento y lugar.
Ya que las primeras gotas de lluvia les sorprendió dejándolos empapados.
En cualquier otro instante, aquello hubiese sido motivo para guarecerse del aguacero y haber pasado la tarde o incluso la noche hablando, por decir algo.
María se asustó, no podía pensar, cómo lo diría, cómo lo tomaría su familia. Asustada era la palabra más suave, su pánico iba en aumento escuchando los argumentos de Sebas, para que entendiese.
Mientras tanto aguantaban el chaparrón que estaba cayendo, sus pasos se detenían solo cuando un nuevo rayo caía cerca de allí y por consecuencia el sonido ensordecedor del truno los petrificaba.
Por suerte una caseta para el descanso de los pastores se encontraba delante de ellos.
Aquella estructura rural brutalmente deteriorada asustaba más que la tormenta.
-Entremos tenemos que conocernos. Decía María, con insistencia.
No había duda de que ella tenía también algo que contar.
Una cortina de agua ocultaba como en realidad era la terrorífica fachada de la casa. De la cuál salían unos gritos que los dejó helados, más aún de lo que estaban.
Dudaron en entrar o irse, abandonar por miedo a lo que podían encontrar dentro de aquel mausoleo.
Pero necesitaban más un techo que tener miedo, y pasaron a su interior.
Las telarañas se pegaban en su pelo, el agua de aquellas goteras no habían podido con ellas y sin pensarlo ni un minuto dieron un salto sorteando la tabla rota que crujia bajo sus pies.
-Nosotros hicimos lo mismo.
-Hola somos Erica y Edu.
¿Qué tál?
¿Sois de aquí?
Demasiadas preguntas para una pareja que soportaba aquella angustia desde hacía unas horas.
Hombre y mujer expuestos al miedo de sus propias declaraciones. Él ya se había pronunciado, ahora quedaba ella, que más callada le había propuesto entrar allí, para en soledad descifrar un mensaje que también tenía oculto.
Ahora después de encontrar a aquellos dos jóvenes, con los que ya eran multitud, poca intimidad tendrían para terminar de esclarecer su relación.
Se sentaron alrededor de una hoguera improvisada, la tormenta no cesaba y la cortina de aquella ventana sin cristales, que hecha jirones volaba al interior. Produciendo en ellos el silbido asustadizo del viento un efecto de terror.
Aquellos chicos cansados se retiraron a refugiarse en la pared. Allí quedarían dormidos, mientras ellas siguieron sentadas al calor del fuego…
Su conversación se centraba en el miedo que María y Sebas habían pasado hasta encontrar la casa.
Erica igualmente basaba su miedo en aquella tormenta, aunque entonces María fue un poco más allá, desnudando su miedo y contando aquello tan privado que su novio le había confesado sobre su condición sexual.
Erica miró a los chicos, vio que dormían y se acercó dando saltitos con sus nalgas en el suelo, posicionandose muy cerca de María.
-No te preocupes, si habías pensado tener una noche feliz a causa del miedo, yo también lo tengo. Le decía, mientras apartaba su pelo aún mojado de un modo muy sensual.
-No tengas miedo, le dijo mientras la besaba.
María antes miró a su novio y luego aceptó aquel beso.
-Tranquila, mi hermano también duerme, dijo Erica, que se moría de miedo, al ser la primera vez que exteriorizaba sus sentimientos lesbicos.

Las dos mujeres dejarían sus cuerpos descansar en el suelo, para las dos sería su primera vez, pero sin duda no sería la última.
María antes le había pedido a Sebas que tenían que conocerse y hablar. Cuando él le confesó su secreto, ella fue incapaz de confesar el suyo.
Aquel que ahora asustada hacía latente con otra mujer, la que también tenía miedo.
Pero no había duda de que las dos entendían que estaban expuestas al miedo por culpa de parte de la sociedad.

©Adelina GN

PENSAMIENTO ERÓTICO

Ya que mis sentimientos no se escuchan, que mi esencia me delata.
Dejaré partir mis gemidos, que no escuchas, que no calmas.
Tomaré aquel camino que de niña decían; hería.
Haré que mis manos temblorosas conozcan de nuevo mi cuerpo.
Cambiado sin duda por el paso del tiempo.
Añorando ahora tus besos, tu cuerpo.
Tu belleza masculina que saca de mí la fiera, el ama.
Tiemblen pilares del mundo que caerán desplomados ante el orgasmo.
Qué quieres, qué pides, dime, que sierva de tu amor te daré.
No importa el tiempo, ni la hora, ni el momento.
Desearás que te ignore, perderás el aliento, respirando de mis besos.
Créeme es cierto, te extraño, te espero.
No te demores, ya siento, suspirando te nombro.
Me delato ante ti, ya escuchas mis sentimientos…

Ahora, ámame o muero.

©Adelina GN