Dudo, luego escribo.

“Pienso… luego escribo”
Si hay una respuesta a tanta pregunta, la tendremos que averiguar, pues no podemos vivir con esas dudas, a una servidora también la asaltan.
Adelina GN

El Destrio

¿No tendrá un punto de soberbia este oficio de escribir?

¿No será que caemos en lo pretencioso, que nos volvemos fatuos y que, encumbrados en nuestra idea de lo perfecto, abusamos de lo necesario y nos perdemos en formas y figuras?

¿Acaso escribimos como hablamos?

¿Cuánto sobra de todo lo que escribimos? ¿Cuánto es adorno, cuanto se queda en la superficie, cuanto dice tanto para en realidad no decir nada?

¿Por qué me persiguen tantas dudas? ¿A qué tanta vuelta, tanta palabra rebuscada y tanto adjetivo inútil?

¿Dónde está lo justo? ¿Cuál es el término medio, la medida, la cantidad y la forma de la verdad desnuda?

¿Por qué escribo esto usando precisamente las maneras que desdeño?

¿Es que no hay otra forma?

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LETRAS de MUJER – Mercedes de Velilla

Mercedes de Velilla
Nació en Sevilla el año 1852
Hija de Dº José de Velilla un conocido autor dramático, Mercedes creció en un ambiente de cultura literaria donde la mayoría de sus miembros estaban vinculados a las letras.
Empezó a escribir joven, y su obra fue pronto conocida, ayudada un poco quizá por las circunstancias que la rodearon en una casa, donde gustaba recibir a escritores conocidos cómo Rafael Álvarez Sánchez, Luis Montoso, Rodríguez Marín etc, para
tener reuniones literarias, además de la unión que siempre tuvo con su hermano José por las tetras; sin embargo, a esta poeta de alma sensible le tocó vivir una serie de desgracias, como la muerte de su padre y su Hermano o la ruina de la familia, que la sumió en una profunda tristeza refugiándose aún más en los versos, que se
caracterizaban por su perfil sentimental y religioso.
En 1872 ganó el premio de honor en la exposición “Bético Extremeña”, en 1873 publicó su primer poemario,“Ráfagas” y en 1976 ganó el primer premio en el concurso
organizado por la Real Academia de Buenas Letras. Asimismo escribió una obra teatral “El vencedor de sí mismo” que fue muy aplaudida por el público.
Siempre mantuvo una estrecha amistad con la poeta Concepción Estevarena hasta el punto de que a la muerte de esta, la familia de Mercedes prepara la edición de sus poemas.
Nos deja en 1918 a la edad de 66 años; y ese mismo año, le ponen nombre en Sevilla a una de sus calles y se encarga de editar sus poemas un gran amigo de la familia llamado Luis Montoso.

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MIEMBROS

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Sobre el volante y pegada a el miraba el escenario fantasmagórico que la avería de su auto, había hecho que casualmente tuviera que parar allí y cerciorarse de lo que veía…

La luna quedaba dibujada sobre la torre más alta de aquella colina, las ramas de los árboles y las sombras cubrían de misterio aquel pantano seco por la falta de lluvias. El viejo motel de carretera, estaba aún muy lejos, era el único habitáculo cercano que en el pueblo habían informado a Enri que encontraría, y que veía ahora reflejado en el mapa de su GPS…

Lastima que aquel percance la dejase a unos cuantos kilómetros del lugar que en realidad le podía dar satisfacciones, donde pretendía pasar unas merecidas vacaciones, aunque la verdad sería otra sin duda alguna…

La muchacha venía de la Capital, y había elegido aquella parte del bosque porque en su casa siempre sus padres le hablaron muy bien de el, diciéndole que algún día tenía que visitar el maravilloso lago y la sierra de aquella parte del condado, que a pesar de mostrarse lúgubre durante la noche, por el día tenía un aspecto muy vivo…

Enri no entendía aquel interés, ya que sus padres eran de adopción y siempre le habían dicho que ellos pertenecían a un pueblo del Sur, no del Norte donde cada año le insinuaban que sería el mejor lugar de destino para sus vacaciones. En realidad toda aquella parte era preciosa, exceptuando que al llegar la noche como en todo lugar, pero allí parecía que más, todo se cubría de un manto de misterio y de historias de crímenes.

De hecho, se percató del cartel que presidía el camino que la llevaría a su destino y donde con escasa luminosidad se leía en el… “Motel”

Enri comenzó a caminar, la sequedad de la tierra árida se escuchaba bajo sus pies, el viento movía la maleza seca, el propio entorno era tétrico, como sacado de una película de miedo. La chica abrigó su pecho con sus manos y le pareció ver a lo lejos, casi a la salida de aquel sendero unos brazos que salían de aquella espesa broza…

Pensando que todo era cosa de su imaginación, apretó el paso y dejó atrás aquel tramo del sendero, pero cuando llegó a ese punto sintió como si algo le rozaba las piernas, no pudo ver nada porque sus ojos permanecían cerrados. Una vez fuera del lugar no quiso darse la vuelta, ya estaba fuera del bosque, aunque la sensación de miedo seguía envolviéndola… Viendo una casa que estaba solitaria a unos cuantos metros antes de llegar al lugar donde se hospedaría…

Al llegar a la casa aquel estropeado jardín le parecía familiar, el columpio que se balanceaba solo, la invitaba a sentarse en el, pero desistió al sentir un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo… Llamó a la puerta, tardaron en abrir, pero la recibieron con suma galantería…

La anciana que le abrió indicó muy amable que se sentase a la mesa y que la cena estaría enseguida, en aquella vieja casa todo funcionaba como en cualquier familia, le extrañaba, pero aceptaba sin saber el porqué, la madre y el hijo, que llegó luego, hablaban como si la conocieran, acompañando sus frases con el calificativo de hija.

Aquel joven que tan solo tendría un par de años más que ella, vestía desaliñado, con un mono de trabajo, completamente lleno de grasa a pesar de que no se veía mucho movimiento de trabajo en aquel lugar.

– Pero en fin, pensó ella, total mañana estaré en mi verdadero lugar de vacaciones, y nosotros pensamos ahora al respecto, ¿será así o simplemente lo pensó ella?

Al terminar la cena el joven insistió en que le acompañase, se veía osado y con tremendas ganas de entablar una conversación, pero ella estaba convencida de que allí donde la llevaba, no se le había perdido nada, y se lo dijo, he pasado mucho miedo y no pienso volver allí. Sin darse cuenta que su madre le hacía una serie de advertencias a espaldas de ella. Esa noche Enri se sintió observada, le daba la sensación de que no estaba sola, cada uno de sus movimientos era como ella pensaba, espiado por alguien que se encontraba en la habitación contigua, ya que escuchaba sus pasos y si atendía bien hasta su respirar detrás de la pared, en aquel instante llamaron a la puerta…

Eran la madre y el hijo…

Enri, la llamaron, cuando en ningún momento ella dijo su nombre, no tengas miedo de lo que has visto en el sendero, eres de la familia y ellos son los miembros de la misma, a los que hemos necesitado para sobrevivir, que como a ti te ocurrió tuvieron en su día un terrible accidente, pero ahora ya estas en casa hija…

©Adelina GN

CREADOR DE SONRISAS

Piero era sin duda un artista, toda su vida había estado rodeado de arte, sus máscaras lucían hermosas en el carnaval, eran obras maestras, inconfundible, su sello de identidad que estaba representado por la amplia sonrisa que dibujaba en cada una de ellas y en cualquier acontecimiento que requiriese ocultar el rostro de quien la llevase. Aquella mañana terminando un encargo que tenía, pensaba en su pronta jubilación, sus ojos se entristecen, habían sido tantos años trabajando en aquello que le hacía feliz que no imaginaba su vida sin aquella tarea, que también hacía feliz a tantas otras personas. Sus máscaras sonrientes ocultaban de un modo u otro, todas las penas y adversidades, momentos trágicos y a veces amoríos infieles, pero siempre con una gran sonrisa.

La noche se acercaba a Piero aún le quedaba mucho trabajo, su descuido no había sido otro que aquel pensamiento triste que tuvo durante el día, demasiada tristeza tenía, que ahora, observando su encargo sentado en aquel taburete, con una de sus obras en la mano, veía como todas llevaban una mueca de tristeza…
Y comenzó a tener una conversación con él mismo…

Todo en la vida tiene un principio y un final, una extraña percepción, me invade, me paraliza el respirar, no quiero que termine, que mi saber quede simplemente para contemplar, quiero daros vida y que sonriáis, que mostréis vida y alegría.
En aquel instante comprendió y continuó reflexionando…
Mi ego es el que ha hecho que sienta de este modo, no recapacite a tiempo, pensando que solo yo puedo crear sonrisas…
Legaré a mi hijo mi sabiduría en la creación y así nada morirá, cuando no este, él será quien mantenga vivo el espíritu de las máscaras de Piero.
Así fue como el maestro comenzó a ver cómo cada una de las máscaras por obra de magia se tornaba sonriente, aliviando su conciencia en lugar de alimentar la prepotencia y el orgullo.
©Adelina GN

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GEMA LUTGARDA – Escritora

Gema Lutgarda E. López
Su único anhelo: dejarse llevar por la magia de las palabras y contagiar con ella a todo aquél que comparta tan grandiosa pasión.
Biografía
Escritora de novela romántica entre otras…
Gema Lutgarda nació en Málaga; provincia andaluza del sur de España en el año 1976. Desde muy pequeña, demostró un gran amor por las letras. Estudió educación infantil en un instituto profesional; sin embargo, los avatares de la vida la condujeron después a desarrollarse laboralmente en ámbitos muy alejados de la docencia infantil. Un dato a destacar en su trayectoria literaria: ALGUNAS GOTAS DE SANGRE Y UN PAR DE TACONES es de autoría compartida con la escritora argentina Andrea V. Luna, de la cual en sus propias palabras expresa: Para mí no hay honor más grande que haber compartido letras con ella, mi madrina y maestra…
De igual forma, sus personajes pedían a gritos volar hacia la libertad: empujando sus manos, llamando a la tinta, para ser plasmados en aquel albar impoluto de ese papel que incansable, reclamaba vida.
Y así lo hizo, buscando la sonrisa, el sosiego, las lágrimas, la emoción y el amor que sus escritos en otros hálitos pudieran causar.
Enlaces de Gema Lutgarda

https://www.facebook.com/search/top/…
http://gemalutgarda.blogspot.com.es/

Sus novelas

#tualmaenmí TU ALMA EN MÍ
#lasculpasdelamor LAS CULPAS DEL AMOR
#madreluna MADRE LUNA
#algunasgotasdesangreyunpardetacones ALGUNAS GOTAS DE SANGRE Y UN PAR DE TACONES

gema-lutgarda

INCÓGNITA POR RESOLVER

Reto – El Maravilloso Mundo de los Libros
https://www.facebook.com/groups/1637863169832999/?ref=bookmarks

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La historia que aquí leeréis es una leyenda, un cuento de miedo contado por los más mayores del lugar, para que los jóvenes atrevidos, no lo fuesen tanto y tomasen precauciones a la hora de circular de noche y con las malas inclemencias del tiempo invernal. El suceso relatado no tiene el mismo efecto que traumatice a quien lo lee, según sea quién lo haga, pero era lo que había aquel día en sus manos, una pequeña novela corta, para más datos de algún que otro extraño caso sin resolver del pueblo…
Comenzó a leer… todo empezaba bien, mientras saboreaba una lata de refresco bien helada, el relato trataba de un accidente en la nieve, muy apropiado ¿no os parece? Sobre todo si miras por la ventana y observamos que la nieve no deja de caer…
Después de haber llegado al punto en que la pareja de jóvenes, se había separaron de sus amigos, y se adentraron en la noche para amarse, conduciendo temerariamente, esperas lo peor y te atreves a saltarte la parte romántica, pues la verdad no te apetece, prefieres llegar a la parte escalofriante de la historia, esa que se vuelve tórrida y espeluznante y que te hace crear la expectativa a lo que lees…
Seguía leyendo y llegaba al punto en que aquellos jóvenes circulaban con su vehiculo, bebiendo y escuchando la música a todo volumen. La lectura hace que imagines y así lo hacía… debía de haber sido horrible, salirse de aquel modo de la carretera, rodeados de nieve y heridos, pero en aquella recta sería fácil que los encontrasen…
Pasó de hoja, tomó la esquina de aquella página y la frotó, el tacto del papel en la yema de sus dedos era algo que le agradaba, comprobando que allí terminaba el relato…
Discrepar un poco del argumento, era lo que hacía ahora, la recta donde sucedió el malogrado accidente y en la que el lector deducía que por su visibilidad podrían localizarlo rápidamente, resultaba ser al contrario, ya que continuó leyendo y en la historia ocurrió todo lo contrario…
Nadie presenció aquel siniestro, heridos pasaron toda la noche a la intemperie, fue al día siguiente cuando a la ausencia de ambos los servicios de rescate en carretera los encontraron… Pero aquí llega lo misterioso… El fenómeno que quedaba escrito para que aquella historia quedase impresa como género de intriga y misterio para todo el pueblo…
Solo aquella mañana fría y nevada en la cuneta de aquella carretera, encontraron el cuerpo calcinado del conductor, del acompañante no había ni rastro, solo hubo un entierro en el pueblo, jamás hallaron a nadie más, para todos aquella sería una incógnita por resolver…

Mientras tanto nuestro ávido lector daba vueltas sobre lo que había leído, comprobaría que el lugar donde disfrutaba de aquello que le entretenía cerraba para el descanso del personal, cerrando el libro y depositando la misteriosa lectura en la mesa, lugar donde lo había encontrado y que era el adecuado para ser fácilmente leído en aquellos días de tormentosas nevadas…
Seguro que al regresar a casa tomaría un café y escucharía algo de música para no pensar en la historia, creo que es lo que solemos hacer cuando algo da vueltas en nuestra cabeza… Imaginar lo que estaba pensando… ¿tomar un atajo? Estáis en lo cierto; Pero…

No tenía otra alternativa, debía tomar aquella ruta siniestra si quería llegar a casa a tiempo. La nieve bloqueaba todos los accesos a la ciudad, y el mal tiempo no favorecía la conducción por ninguna otra carretera, todo iba bien, había puesto música antes de la recta maldita de la cual contaban la historia…
La visibilidad era casi nula por lo que conectó las luces largas de su automóvil, haciendo que los potentes faros iluminaron todo el arcén, circulaba despacio, recordando la historia que había leído, cuando de repente apareció… probablemente salió de la cuneta, la observaba mientras avanzaba… y allí de pie estaba… estática… aquella figura humana no se movía… Mientras cada vez estaba más cerca de ella…

Ahora también la incógnita estaba por resolver…

©Adelina GN

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DESEOS CUMPLIDOS

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Dos amargas lágrimas se deslizaban por las mejillas de Carla, cuando sin fuerza suficiente lanzaba al mar parte de las cenizas de Néstor. El resto y a expresa voluntad suya sería guardado en el apartamento de la playa, donde vivieron su apasionado amor aquellos pocos años…

– ¡No seas tonto! ¡Levanta, levántate ya! Le decía ella a Borja, jugueteando en la cama, mientras le mostraba aquel sol radiante que asomaba insultante por la ventana…

– ¡Quiero dormir! Contestaba él, agarrando a Carla de un pellizco y la acercaba a su cuerpo desnudo…

Pero aquella mañana las ganas de vivir invadían el corazón de ella y quería que aquella noche se prolongase con el mismo amor que había tenido, pero ante los ojos del mundo…

Así que tirando de él lo animó a levantarse…

– El mar nos espera, le decía, no le hagamos esperar. ¡Vamos a navegar! ¡Perdámonos!

– ¿Qué nos busquen?

– Sí; ¡Juntos los dos!

– ¿Necesitamos a alguien?

-¡No!, ¿pues vamos a qué esperas?…

Un conjunto de preguntas y respuestas se sucedieron en un instante, y sonriente Borja, apartó la sábana con la que cubría su desnudez, para salir a disfrutar con su querida mujer, igual como lo habían hecho aquellos dos años, en los que hacía que vivían juntos y que gracias a su buena situación económica, podían disfrutar.

Todos sus deseos podían ver cumplidos, vacaciones repletas de días en los que se pasaban la mayoría de las horas en su yate “Deseo”. Velas a la luz de la luna pidiendo ese que les permitiese perdurar su felicidad juntos hasta la eternidad. Pero que de adversidades tiene la vida, cuando aquel mismo día ocurriría lo único que con el nacimiento, es real en la propia existencia, la muerte…

Estaban saboreando un excelente caviar por expreso deseo de Carla, que como siempre hacía realidad Borja, cuando un viento de Levante hizo su caprichosa aparición estropeando el momento… Como buen navegante, que lo era, Borja sabía que tenían que regresar, que aquello era peligroso, pero las insistentes caricias de Carla, no le daban tregua a levantarse y poner rumbo al puerto de donde habían partido…

Estamos lejos de Marbella, ¿Lo sabes amor? Pero como siempre no espero respuesta, brindó una vez más y sucumbió a sus deseos…

Todavía no había cesado el viento cuando Borja se levantó para poner en marcha el motor del barco, volverían, sin remedio aquello había tomado un cariz extremadamente suicida…

-¡Nos vamos! lo siento cariño…

Se levantó acercándose a la borda, y con tan mala fortuna…

Había pasado un año, y cada vez que tenía ocasión regresaba a la casa de la playa…

-No debí haberle pedido que deseaba quedarme allí con él, se decía Carla mientras, tomaba los restos de su amado de la repisa de cristal… La urna azulada, la abrazaba fuerte y se sentaba con ella en el varadero a recordar.

Aquellos recuerdos la atormentaban, no podía vivir sin él, lo que no sabía era como podía haber aguantado tanto tiempo sin sus caricias, sin aquellas muestras de cariño y sin que le concediera aquel deseo que siempre pidieron juntos.

*Pero seguro que todo estaba por llegar, seguir leyendo, solo os pido unos pocos minutos más de lectura y llegaréis a la conclusión de que los deseos se cumplen…

Carla se quedaba mirando al mar, estaba completamente en calma, solo una suave brisa tocaba su rostro como una tierna caricia, se estremeció, al creer percibir el aroma de un perfume que le era conocido… Miró otra vez al horizonte, estimando que aquella ráfaga de viento que comenzaba a levantarse fuese en aumento. Y así fue sin saber como se convertía en Levante como aquel día. Agradecida a la naturaleza y sin saber porqué, regresó a la casa, sin separar a Borja de su pecho, sonreía y a su vez sus lágrimas iban en aumento, un desconcierto de sensaciones entre felicidad y miedo se acumulaban en su corazón, haciéndolo latir desesperadamente. Mirando hacia atrás, algo que nunca se debe de hacer, veía como las olas crecían y el agua hacía desaparecer el embarcadero… Llegando justo para dejar las cenizas en la repisa…

Una vez más pidió un deseo y se sentó en el sillón… sus ojos no se apartaban de la puerta de cristal, comenzando a verse las primeras filtraciones de agua… Y en aquel instante recordaba cuando aquella vez sufrieron una pequeña inundación propia de aquellos repentinos temporales marítimos y los dos se abrazaron para sucumbir juntos si llegaba el momento de la muerte…

El agua llegó hasta la repisa haciendo volcar la urna y haciendo que las cenizas zozobrasen por encima del agua, acercándose lentamente a ella…

Cuando las tuvo cerca, el agua le llegaba más arriba de la cintura y sentía una presión que no la dejaba levantarse, aunque si hubiese podido tampoco lo hubiese hecho, ya que aquel era el deseo que había pedido… su último deseo.

©Adelina GN

 

LEE GRACIAS

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Adelina GN
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