Mi almohada azul/Preocupación

Mi almohada azul/Preocupación

Me robaste la capacidad del descanso. Coronando mi mente de recuerdos alegres.

Puedo con el sollozo que ellos despiertan.

Mis lágrimas te acompañan, mientras descanso sobre sueños alados.

Deja que relaje las ilusiones, déjame dormir o no habrá sueño que alcance.

©Adelina GN

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DUELO

DUELO

Colaboración en https://poesiaenorbita.com

De noche te pienso
De día te siento
En mi corazón se guarda aquella mirada, aquella mañana en suelo firme, y débiles palabras
El amanecer que anunciaba una muerte lúcida, me despierta con la risa de una embustera mejoría
Meció la noche tu mirada que sutil nos deja
Tu ida ya era certera sin miedo seguiste a nuestra estrella
Me acaricia ahora el viento con tu nombre después de tu ida
Abrazo a la naturaleza que te extraña, ofreciéndote una amalgama de sentimientos
Alucina la tarde con mi llanto, no tiene mi duelo consuelo
El tiempo sana heridas, aunque las mías sangran igual que el primer día.

©Adelina GN

REALIZANDO MAGIA

REALIZANDO MAGIA

Sintiéndose desfallecido hundió sus puños en la realidad escrita que terminaba de ocurrir, no podía creer aquello que tan solo unos minutos antes había sucedido. 

Sus palabras eran dolorosas hacia sí mismo, se maldecía, se insultaba, cómo había acertado en el conjuro, se preguntaba…
No era aquel resultado el que él quería…
Ella era toda su vida, él un pobre poeta que ansiaba pronunciar palabras de amor halagando a la bella dama, su amada, su perpetua inspiración, la llama viva de la fantasía que nunca le abandonó, pese a que su imaginación lo torturaba…
Sus manos apretaban los restos del hechizo que realizó, en un puño cerrado fuerte, el resto de la hierba arrancada de su propio jardín, pisada por ella en el instante en que sus bocas se unieron por primera vez, en un apasionado beso de amor sin fin. En su otra extremidad, estrujaba escondiendo entre sus dedos, parte del escrito mágico que él mismo dio forma.
Sus ojos no querían ver aquel maldito efecto en que el encantamiento la había convertido. Su cabeza formaba parte de su cuerpo, clavada sobre su pecho, sin intención de ser levantada. Su llanto era inacabado, profundo y apenado…
Con un desquiciado remordimiento que le duraría toda la vida, por haber sido un suspicaz de sus sentimientos, un acaparador de la vida de aquella mujer que ya no tenía…
Convertida ahora en una estela de luz radiante, formaba parte del firmamento, azul como el cielo, bailaba sobre él, sobre el poeta que creó el más bello poema de amor, un poema que así decía y la magia cumplía…

Amada mía para no perderte, la llama del amor prendo, que nos alumbre su luz en la eternidad y en el firmamento…
Con mis palabras escribo, mi gran amor te dedico, y para mi sola serás, o del cielo parte formaras, haciendo de ti una estela, de luz radiante…

©Adelina GN

DORIS LESSING

DORIS LESSING

LETRAS DE MUJER en Poesía en Órbita

De nuevo es martes y así debe ser, mi cita es con los lectores de Poesía en Órbita los que se acercan a la web para leer sobre las mujeres escritoras.
Ellas son esas grandes olvidadas, las que de no indagar en la biblioteca o Wikipedia, en estos días, no llegas a descubrir sus logros en el mundo de la literatura. Quedas sorprendida, os lo aseguro, pues he de reconocer que comencé tarde en este difícil, pero maravilloso mundo de la literatura. Aunque nunca es demasiado tarde para aprender, leer como dijo nuestra protagonista de hoy y aprenderéis…
Doris Lessing nació en Irán, su verdadero nombre Doris May Tayler hija de un mutilado de guerra y de la enfermera que lo cuidó.

A la edad de seis años se trasladaron a Zimbabue, allí creció, pasó su infancia y adolescencia, residiendo en la ciudad hasta la edad de treinta años.
Pero no todo fue agradable en la vida de Doris que encontraba en cada momento la dificultad de llevarse bien con su madre. Las múltiples discusiones hicieron que la joven plasmara en un futuro sus vivencias conflictivas en una novela, contraversadas con las más agradables vividas al lado de su hermano Harry con el que disfrutaba y descubría la naturaleza.
Queriendo no estancarse en aquella vida de la que no podían presumir ni soportar por no tener medios suficientes y los constantes enfados con su progenitora. Doris quiso huir de la autoridad llevada al máximo de su madre y dejó los estudios a la edad de catorce años.
Sin tardar mucho un año más tarde se fue de casa, se puso a trabajar de niñera formándose como autodidacta, leyendo y cultivando la literatura, de la que luego después de los años, muchos años después obtendría uno de los grandes premios que un buen saber concede.
Sabemos algo más de Doris Lessing, hemos leído y averiguado detalles de su vida personal como que fue esposa y divorciada por dos veces. Quiso conservar el apellido Lessing de su segundo marido y tuvo dos hijos. Trabajo en varios empleos, fue telefonista, auxiliar de clínica, esposa y madre. Estos últimos fueron los que la empujaron a continuar aprendiendo su afición intelectual y literaria.
Declarando sinceramente que no quería desperdiciarse siendo solamente madre. Bajo mi humilde opinión creo que fue su mejor decisión, en la vida se puede compaginar las ambiciones, trabajando las ilusiones para poder llevar siempre adelante todo aquello que una quiere realizar.
Pienso que siendo mujer tenemos toda la fuerza y aptitud para cumplir con lo que deseamos.
Sin querer y después de leer sobre Doris Lessing he encontrado el dato curioso de que también esta mujer escritora escribió detrás de un seudónimo: Jane Somera escribiendo de ese modo “Si la vejez pudiera” en el año 84.
Pero por el dato que quiero incluir en esta sección de “Letras de Mujer” a la escritora, no es otro que el Premio Nobel de Literatura que en el año 2007 le concedieron.
La obra de Doris Lessing está basada casi toda en experiencias propias, su infancia en África y sus desengaños sociales y políticos. Siendo considerada una escritora liberal a pesar de que nunca quiso dar ningún mensaje político en sus obras.
Una gran mujer escritora a la que se le han otorgado muchos y grandes premios literarios de Europa.
Con más de cuarenta obras escritas Doris Lessing se dio a conocer en 1950 con “Canta la hierba” Cuenta con números relatos cortos, ensayos y biografías.
Y ocurre como siempre, al tratarse de una escritora que no cuenta con un nombre de repercusión, y que suena fuerte en este mundo de las letras. Al recaer en ella y su obra el preciado galardón hubo detractores que criticaron el fallo del jurado, haciendo de menos el trabajo que la escritora había realizado durante toda su vida. Otros al contrario resaltaron con mérito sus escritos y afirmaron como merecido el premio para la escritora.
Mi mención es meritoria, encuentro que un galardón no debería ser otorgado por una sola obra, que merecidamente debe ser obtenido por el trabajo a toda una vida.
Estas palabras son las que rezan en el texto leído para ofreceros mi entrega en la sección y que literalmente reproduzco:
En 2007 recibió el Premio Nobel de Literatura por su «capacidad para transmitir la épica de la experiencia femenina y narrar la división de la civilización con escepticismo, pasión y fuerza visionaria».[3]

Ahora me queda agradeceros que hayáis tenido unos minutos para leer sobre Doris Lessing. Deciros que de ella me atrapó una frase que escribió y que conservo en la memoria. Que cada vez que alguien me ha insinuado que estudie antes de escribir, he evocado en mi mente y he levantado como una bandera.
“La única manera de aprender a escribir mejor es escribiendo”
Una cita muy acertada de la escritora que se formó a sí misma escribiendo, la que en el año 2007 le concedieron el Premio Nobel de la Literatura y aún en el 2008 escribió su última obra.
Para la mujer que dejó por el camino de su vida otros menesteres para dedicarse exclusivamente a la literatura. Y que en Londres encontró la muerte a la edad de 94 años. Diagnosticada por un accidente cerebrovascular es por lo que la mujer murió, ya que la escritora no morirá nunca.

Adelina GN

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SOÑARÉ

SOÑARÉ

Un sueño, crearé entre tu tierra y la mía.
Apartando la distancia que nos separa. Lastimosamente te amaré acercando sigilosa mis besos a tu cara.
Pedir cuentas al tiempo será mi tarea, no haré otra cosa que soñar despierta.
Para no perder la memoria recordaré lo vivido, no quiero olvidar aquellos años, aquellos niños.
Un sueño, imagínate, tu piel acariciada por unas manos maduras, que se huelen antiguas.
Mi camino mental me llevará a tu vera, es fácil creer que estar a tu lado me conmueva.
Los sueños fantasías hermosas que cobran vida, sin querer despertar las iré viviendo.
Escenificación imposible que no logro actuar, sueños que se esfuman sin dejar tregua a amar.
Eres una perla, una perla divina, a la que quiero sin igual, pero muy igualmente.
Para sentirte cerca de mí te hablaré, terminaré con las palabras. Crearé sueños que me acerque más a ti y soñando te versaré.
Entre tu tierra y la mía un sueño, crearé.
©Adelina GN

CADA AÑO

Reto https://lidiacastronavas.wordpress.com/2019/04/01/escribir-jugando-abril/

Caminaba cabizbaja, pensativa…
Aquella calle tenía algo, quizás su madre no debió de haberle dado aquel libro a tan temprana edad.
Ese año se había animado y entraría, ya su mayoría de edad la había superado con creces. Cumplía 40 años, y todos los anteriores el mismo ritual.
Ahora lo recordaba… Con su capucha azul y paseando mientras contaba los números de las casas…
El 13, el 15 y seguidamente el número 17
¡Allí debía de entrar! Cerró los ojos deseando que al igual que su madre estaba con vida, también lo estuviera la mamá que no la pudo criar.

Adelina GN

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ESCRITORAS BAJO SEUDÓNIMO

ESCRITORAS BAJO SEUDÓNIMO

De la sección LETRAS DE MUJER en Poesía en Órbita
La sección en Poesía en Órbita “LETRAS DE MUJER” comienza dándose a conocer escribiendo de todas aquellas mujeres, que a lo largo de los años lo hicieron bajo un seudónimo masculino.
Las mujeres por aquel entonces estaban predispuestas a ser esposas, madres y por consecuencia esclavas del hogar. Por muy agradable que se les hicieran las tareas, siempre en su vida había cualquier otra ambición, que fuese una salida a esa monotonía que arrastraban. Sintiéndose capaces de lograr éxitos en esta faceta, escritora, la que por motivos, a los que llamaremos “X” para no dañar la sensibilidad del lector, no llevaban a cabo con su verdadero nombre.
En el siglo XVIII son muchas las mujeres que deciden escribir, algunas de ellas casadas, otras solteras. Unas aconsejadas por sus maridos que ven la aptitud en la esposa, otras por pura decisión.
He leído sobre el tema, mejor dicho sobre la historia, porque aunque parezca de otro siglo, la historia sigue, sino tan latente ahora, pero tiene bastante similitud en algunos casos referidos a las mujeres.
En los artículos leídos son citadas con sus verdaderos nombres, pero todas ellas tuvieron que usar seudónimo para no ser reconocidas por su género. Hasta un total de catorce damas de la literatura se citan como escritoras, que estuvieron escondidas bajo un nombre masculino y poder expresar libremente su conocimiento en el mundo de las letras.
Mujeres que en algún caso, como curiosidad diré, tal y como he leído, que vestían indumentaria masculina para acudir a reuniones donde estaba prohibida la entrada al género femenino. Igual el miedo a que se les hiciese sombra era el detonante a esa prohibición sexista.
Desde esta nueva categoría de nuestra página, desvelaremos humildemente a las mujeres escritoras. A las de entonces, a las de ahora, las que tuvieron que camuflarse bajo un nombre masculino, las que triunfaron por sus merecidos éxitos y a las que su nombre brilló con luz propia después de su muerte.
A todas ellas va nuestro homenaje “LETRAS DE MUJER” supervisado siempre por nuestro líder el escritor Agus Didier. Al que le doy las gracias por haber puesto su confianza en mí, una aprendiz de las letras a pesar de mis años. Gracias compañero.
Por tanto, dicho y expresado mi agradecimiento, os invito a leer sobre una de aquellas mujeres que escondidas por un tiempo bajo un seudónimo masculino nos regalaron excelentes obras literarias.
Por ser mi primera entrada he escogido una mujer española, que se hacía llamar: Fernán Caballero
En la España de ese entonces no era fácil publicar bajo el nombre de una mujer y por eso Cecilia Böhl de Faber y Larrea quiso publicar sus primeras novelas como Fernán Caballero. Su padre le había dicho que no perdiera el tiempo escribiendo porque esa era una labor masculina y que las mujeres no tenían la capacidad intelectual para hacerlo. Pero nada pudo evitar que ella, aún oculta bajo su seudónimo, se convirtiera en una de las pioneras de la narrativa femenina española sino también en la dueña de un brillante legado periodístico.
*No sé, pero esta historia de Cecilia me suena y mucho. Porque considero que es tan cierta como la vida misma.
Adelina GN