A PESAR DE TODO, SÍ, QUIERO

Fallado el III Concurso de Microrrelatos Monte de Piedad “Carmen Alborch”

A pesar de todo, sí, quiero.
Irene ya casi había intuido la sorpresa, para cuando Pol pisó el acelerador y subió la cuesta al castillo. Parecía que nunca iba a dar el paso y pedirle matrimonio, pensaba Irene, mientras lo miraba con disimulo.
Desde el día que lo conoció en tan especial circunstancia, la había apoyado en todo, aquel momento fue especial, terminaban de atracar su negocio y apareció delante de ella la única joya que no se habían llevado.
Dos largos meses habían pasado desde aquellos acontecimientos y Pol seguía como en aquel instante, atento y galante, cariñoso y comprensivo, un diamante en bruto.
Mucho más joven que Irene, sentaba ahora la cabeza y le pedía en matrimonio, todo se prestaba para la ocasión. Las flores en la guantera, la cajita del anillo escondida entre los papeles y un ligero nerviosismo en sus palabras le delató.
Irene lo sabía, iba a entrar en una jaula de oro, pero, quién era, todavía no lo conocía bien.
¿Quieres casarte conmigo?
Abriendo el presente, Irene se emocionó.
¿Qué es esto? Preguntó ella al ver el contenido de la caja, era uno de los anillos que en su día le había robado el misterioso ladrón y que ahora aparecía.
Adelina GN

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