SU MEDICINA

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Despertó eufórico, todavía en la cama dirigió su mirada al ventanal, para apreciar el exterior y la vida.
Desde el accidente, se centró en la naturaleza que por su invalidez le obligaba a aprender desde allí.
La música fue una buena medicina, el canto de aquellos pájaros le dio la fuerza suficiente para valerse con el bastón únicamente.
El grupo de aves de la familia de los tráupidos que cantaban posados en la rama del árbol, le amenizaban los días.
Y mientras los escuchaba los señala con la batuta y les ponía nombre…
Tú… eres Poospiza
Y tú… serás Dominiquies
Adelina GN