POESÍA EN ÓRBITA

Aquel aspecto desolador me hacía retroceder en el camino de vuelta a mi ciudad… Nunca pensé cuando me alejaba del frente encontrar tanta miseria y muerte en aquella España todavía dividida.

Cuando nos gritaron que la guerra había terminado mi único anhelo era regresar al lado de los míos. No tenía ninguna certeza de que estuviesen vivos, las noticias que unos meses antes había recibido no eran del todo alentadoras, pues quién me escribió fue Lola, la mujer que de no haber estallado la guerra civil, sería ahora mi esposa.

Ella fue la que me dijo que mis padres habían enfermado, tal vez ya habrían muerto, pues solamente aquella triste carta de amor que poseo de la mujer a la que continuó amando me acompaña.
Caminé cabizbajo, con la mirada fundida en el barrizal, imaginar que mis hermanos también estaban muertos no me resultaba fácil, pues yo mismo podría haber…

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